3 de noviembre de 2017

Coworking, la oficina de todos y para todos


Muchos profesionales se deciden a dar el paso de trabajar de forma individual y por su propia cuenta, lo que les lleva a tener que tomar decisiones en lo que respecta a la forma de realizar su trabajo en el día a día. Aparte de adaptar sus herramientas, como por ejemplo ordenadores, teléfonos y software de productividad -donde no falta la movilidad como uno de los ejes principales-; hay un reto adicional que algunos no saben cómo solventar: el poder trabajar en una oficina. Y, aquí, entra en juego la figura del coworking.

Este tipo de centros de trabajo se están extendiendo en nuestro país, lo que es completamente lógico ya que el número de trabajadores autónomos es muy elevado, y estos son uno de los segmentos del mercado que mayor provecho y uso dan a los espacios de coworking. Pero, lo primero es lo primero, y es posible que no se sepa claramente qué es uno de estos lugares. Y, lo cierto, es que su explicación es muy sencilla: un lugar en el que profesionales van a trabajar a modo de oficina -ya sea de forma diaria o cuando es necesario-. De esta forma, se tiene un lugar fijo en el que realizar las tareas profesionales disponiendo de todo lo necesario para poder ser productivo, como pueden ser la conexión a Internet o los medios para imprimir o realizar todo tipo de tareas que son habituales en una oficina.



Evidentemente, para poder tener reservado un puesto de trabajo en un centro de coworking es necesario pagar una mensualidad o tarifa específica en la que entra desde el uso de una mesa completamente equipada, así como los gastos comunes que sean necesarios imputar e, incluso, se puede dar la dirección de la oficina para poder recibir envíos de documentación y productos. Por lo tanto, se podría pensar que estos centros son unas oficinas individuales en alquiler -también suelen existir salas de reuniones por si son necesarias-, pero no es así ya que tiene algunos detalles especiales y distintos que las hacen ser más completas y atractivas.

Centros de coworking, algo más que una oficina


Hablamos más de una experiencia que de algo más cuantificable. El caso, es que en todos los centros de este tipo lo que se busca ofrecer a los que alquilan un espacio es el poder compartir espacio de trabajo con otros profesionales que pueden o no dedicarse al mismo tipo de desempeño. Esto, a la larga, se convierte en un añadido que no se puede valorar de forma concreta, pero que es muy beneficioso. Así, es posible mejorar la productividad gracias a nuevos protocolos en los procesos de trabajo que se aprenden de terceros e, incluso, pueden surgir sinergias colaborativas que den como resultados proyectos y empresas. Y, sin duda alguna, esto ocurre y es muy beneficioso.



Por lo tanto, los espacios de coworking son un elemento muy beneficioso para los trabajadores por cuenta propia e, incluso, para que las compañías ofrezcan una posibilidad adicional a los empleados que trabajan de forma habitual fuera de las oficinas (y, de esta forma, que se tenga un lugar fijo en el que pueda desempeñar su día a día si así lo desea). Además, teniendo en cuenta los avances tecnológicos de los últimos tiempos con opciones de estar conectado en todo momento y las posibilidades de software de gran seguridad, como por ejemplo Circuit, el trabajar en este tipo de lugares no es problemático y sí productivo ya que, por ejemplo, ofrecen conexiones a Internet de gran velocidad.

Tres características esenciales de un centro de coworking


Pues aunque son muchos los factores que existen para elegir un centro de coworking u otro, más allá de la distancia de la que se está del domicilio o el diseño y decoración, hay tres cosas que siempre deben tener estos centros para que sean un lugar que logre solventar necesidades de forma eficiente. Son las siguientes:

        Amplia conectividad: Aquí entra ya la conexión a Internet, que debe ser de un mínimo de 200 MB, como el poder aprovechar esta tanto con adaptadores WiFi o de cable. Aparte, el acceso a diferentes periféricos como impresoras debe estar presente, así como opciones avanzadas de uso del entorno favoreciendo dispositivos como portátiles o smartphones.

        Espacio de trabajo adecuado: En esto no hay que transigir con nada, el lugar individual debe ser grande, bien organizado y con opciones cómodas de uso, como por ejemplo una silla de calidad y ergonomía cuidada. Aparte, se deben tener opciones de almacenamiento de objetos de forma segura.


        Completa disponibilidad: Los centros de coworking recomendables son los que tiene unos horarios flexibles, ya que de esta forma se puede ir al centro de trabajo en el momento que se necesita. Esto también debe ir acompañado de unas tarifas mensuales atractivas, donde entren todos los conceptos de forma unificada -incluidos los gastos comunes-.


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