6 de octubre de 2017

Trabajo en remoto, no siempre es sencillo adaptarse


La implementación por parte de las compañías del trabajo en remoto es una excelente idea que, también, favorece a los trabajadores. Ambas partes deben conseguir un equilibrio para que el desarrollo de este proceso sea lo más eficiente posible y, además, que ninguna de las partes se vea afectada en el devenir de los días y el trabajo a realizar. Y, esto, en ocasiones no es precisamente sencillo.

Por parte de las compañías, el objetivo principal es el de adaptarse a los procesos que se ven implicados en el poder trabajar en condiciones de movilidad, con la máxima eficiencia y sin perjudicar en la capacidad que se tiene de aprovechar los recursos. Así, además de aportar los dispositivos hardware necesarios y tener claro que las infraestructuras son las adecuadas, el software se reivindica como esencial ya que ahora existen diferentes herramientas para poder generar oficinas sin estar en ellas, como por ejemplo Circuit de Unify.


Pero, en el caso del trabajador hay cuestiones que deben tratarse con cuidado, ya que no todo se limita en conseguir que se logren los objetivos que se marcan en las jornadas laborales (que también). Aquí entra en juego que los procesos y hábitos que se crean se conviertan en una experiencia positiva que no lleve a este a desear volver a la oficina física. Y, por ello, hay algunos consejos que se pueden dar para que exista un aprendizaje que llegue a buen puerto y que haga que la experiencia del Trabajo en remoto sea la ideal y satisfactoria en ambas partes de la balanza.

Consejos para un buen trabajo en remoto

Una vez que se da el paso para implementar el teletrabajo o el generar una oficina en remoto que haga que un trabajador esté más tiempo fuera de la oficina física que en ella, es muy tentador el caer en una dejadez que no es positiva. Por ello, resulta esencial que se den ciertos pasos que son muy positivos para generar espacios de trabajo adecuados y que harán que se consiga una rutina laboral que favorece a conseguir una buena experiencia y, por extensión, productividad.


Lo primero es disponer de un lugar de trabajo en el que se puedan establecer hábitos de trabajo, algo que es muy importante ya que de esta forma se tiene la sensación de cotidianidad y, en no mucho tiempo, nada acaba por distraer al trabajador en el día a día (algo que sí pasa al variar de forma constante el sitio elegido, ya que cada uno de ellos tiene ciertas distracciones, como puede ser el sonido ambiente o el que exista un televisor). Aquí también está el conseguir establecerse unos horarios a seguir ya que, de otra forma, el habitual en diez minutos comienzo, acaba siendo un problema grave en la productividad.

Hay que evadirse. Uno de los graves problemas del trabajo en remoto es el acabar por no salir casi de casa ya que, en ocasiones, puede no ser necesario y en el despacho se tiene todo lo necesario para completar la jornada laboral. Así, de vez en cuando hay que tener una obligación que realizar fuera (un evento, salir de compras o a comer), ya que de no ser así es posible que se acabe por aborrecer la nueva situación. Aquí, por cierto, está asociado el tener contacto social ya sea en persona, que es lo ideal, como en remoto mediante el uso de las videoconferencias con aplicaciones que lo permitan –hay varias, y nosotros tenemos una de las mejores, como es Circuit-.



Si a todo esto se le acompaña de un entorno de trabajo amigable y la recomendación de dar uso a espacios de co-working, el trabajo en remoto apoyado en la movilidad y las nuevas tecnologías pasan a ser un apoyo fundamental para conseguir que el trabajo en remoto sea viable, satisfactorio para todas las partes y, como no, productivo (tanto por el mantenimiento de objetivos por un lado como por el ahorro de tiempo al desplazarse en otro). Pero, siempre, con apoyo para generar una buena sinergia y adaptarse a la nueva tendencia del panorama laboral.

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