19 de enero de 2015

Mis reflexiones sobre el Blue Monday

Llevo desde el domingo leyendo noticias y tuits sobre el (ya famoso) Blue Monday. Según varios medios y un artículo en la Wikipedia, el tercer lunes de cada año (en este caso hoy, 19 de enero), es el día más triste y deprimente del año. Siguiendo la estela del Black Friday americano, a priori pensé que se trataba de una estratagema más de Marketing de alguna brillante mente pensante que nos invitara a invertir nuestros recursos en ciertos grandes almacenes, marcas, o simplemente a consumir como si no hubiera un mañana. 

El Blue Monday está ideado por Cliff Arnall, un investigador de la Universidad de Cardiff y experto en motivación, que diseñó una fórmula en la que varios factores que confluyen en este tercer lunes del año, son los responsables de que hoy, en teoría, sea el día del año en el que más deprimidos estamos. El mal tiempo, las deudas, el paso de las Navidades, los propósitos fallidos de año nuevo y los bajos niveles de motivación, al parecer confluyen en este tercer lunes del mes y provocan poco menos que tengamos la necesidad de ir llorando por las esquinas. Ya mañana todos esos factores habrán pasado y será otro día, que diría Scarlett O'Hara.

Si vamos un poquito más allá, podemos descubrir que el tal Cliff Arnall no diseñó la fórmula del Blue Monday por amor al arte. Al parecer fue contratado por una agencia de relaciones públicas para promover la empresa de viajes Sky Travel. Mal encaminada no iba yo con mis pesquisas marketinianas...

El caso es que hoy todo el mundo habla del Blue Monday, por supuesto es trending topic y ya estoy viendo información del tipo, "cómo combatir el lunes más triste del año". ¿En serio nos vamos a parar a pensar en la motivación personal y laboral en un lunes como hoy, que es exactamente igual que el lunes pasado, o el lunes que viene?

Si reflexionamos sobre motivación, deberíamos hacerlo día a día, gracias a lo positivo y negativo con lo que salimos de nuestras casas a diario. A las herramientas personales y laborales con las que contamos en nuestros hogares y en las empresas en las que trabajamos. ¿Qué es lo que deberíamos cambiar en nuestras vidas personales y laborales para conseguir unos niveles de motivación más altos? ¿Le dedicamos más tiempo al trabajo que a nuestras familias? ¿Qué necesitamos para poder conciliar en serio? ¿Cuáles son los recursos con los que contamos para hacer las cosas con mejor humor? 

Podemos plantearnos estas o miles de preguntas más, que tengan que ver directamente con lo motivados, felices y satisfechos que podamos estar con nuestras vidas. En nosotros y en el entorno que nos rodea estarán las respuestas. Lo que desde luego no podemos hacer es reflexionar y hablar constantemente de ello únicamente cada tercer lunes del año. Siguiendo la estela de campañas o trending topics. Así no estaremos tristes sólo un lunes, sino muchos otros más a lo largo del año.


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